Bueno para ti, bueno para la Tierra

¿Cuáles son los motivos por los que consumimos un alimento?

Uno de los motivos más comunes sería el sabor, luego el aporte de energía que nos puede dar y también porque pueda añadir facilidad y mejora al funcionamiento de nuestros órganos. Para que se de este último motivo debemos investigar el alimento desde su origen, y eso es lo que vamos a hacer con las semillas de chía.

He investigado de dónde provienen estas semillas y he descubierto que antes de la conquista de América, la chía era un alimento básico para las civilizaciones de México. Su cultivo era probablemente el tercero en importancia económica, después del maíz y el frijol.

Inicialmente esta semilla era recolectada de platas silvestres, hasta que los tlaxcaltecas y otomíes, traídos por los españoles conquistadores, la domesticaron, iniciándose con esto su cultivo. Se utilizaba como alimento, como ofrenda a los dioses y como oleaginosa para producir un aceite como base para pinturas corporales y decorativas.

Veamos ahora todas las propiedades que se descubrieron sobre las semillas posteriormente.

Unas de las más conocidas propiedades que contienen las semillas son: proteínas, calcio, boro, potasio, hierro, ácidos grasos como omega3 y también oligoelementos  tales como magnesio, manganeso, cobre, zinc y vitaminas.

Ahora necesitamos saber el beneficio que nos puede aportar estas propiedades a nuestro cuerpo.

Las proteínas de origen vegetal contienen menos grasas y son insaturadas. Su digestión es más fácil y se eliminan mejor, en comparación con las proteínas de origen animal. También son menos acidificantes de la sangre al contener más minerales.

El boro es un mineral que ayuda en el correcto mantenimiento y desarrollo de los huesos al colaborar con el metabolismo del calcio, del magnesio y del fósforo.

El calcio participa en la coagulación, en la correcta permeabilidad de las membranas y también tiene función como regulador nervioso y neuromuscular, modulando la contracción muscular, la liberación de hormonas y la absorción y secreción intestinal.

El potasio es otro mineral que podemos encontrar en la sangre. Unas de sus propiedades más importantes son la producción de proteínas, la regulación del nivel de agua en nuestro organismo, el desarrollo de los músculos y del crecimiento del cuerpo y la descomposición de los carbohidratos.

El hierro es un micromineral que destaca por su importancia en el transporte del oxígeno y dióxido de carbono en la sangre. También aumenta la resistencia a las enfermedades, entre otras de sus funciones.

El Omega3 pertenece a la familia de los lípidos y es un nutriente que el cuerpo no puede producir por sí mismo. Una de sus funciones más famosas es que interviene en la formación de las membranas de las células. Tiene un efecto de disminución de los niveles de colesterol y reduce la agregación plaquetaria en las arterias lo que previene la formación de coágulos.

 A parte de estas propiedades, también debemos saber que la mayor parte del componente de carbohidratos de las semillas, es la fibra. Esta última a pesar de no ser digerida por nuetro organismo, nos ayuda en el tratamiento de la diabetes y a eliminar el colesterol, previene la formación de la celulitis, funciona como un desintoxicante dentro de nuestro organismo, evita el estreñimiento y tiene un efecto saciante entre otras de sus funciones.

 Para finalizar y darnos cuenta de la riqueza de estas semillas tan pequeñas, en comparación con otros alimentos, ellas contienen dos veces más proteína que otras semillas, cinco veces más calcio que la leche entera, dos veces más potasio que los plátanos, tres veces más antioxidantes que los arándanos, tres veces más hierro que las espinacas y siete veces más Omega3 que el salmón.

Añadir un comentario

* Los comentarios tienen que ser aprobados antes de su publicación