Bueno para ti, bueno para la Tierra

Empezamos recordando que todos los médicos recomiendan consumir una cantidad reducida o nula de grasa animal y para esto existe una explicación. Las grasas de origen animal son grasas saturadas que se “pegan” a las arterias cual celofán, así atascando los vasos sanguíneos. Sabiendo esto, es mejor recurrir a las grasas de origen vegetal.

Las fuentes de alimentación de todas las plantas son el sol, el agua y la tierra. El sol da energía, luz y calor. Las plantas reciben la energía y siendo listas, acumulan el carbono, el hidrógeno y el oxígeno formando cadenas. Cuando estas cadenas son pequeñas se llaman glúcidos y cuando son muy grandes se llaman ácidos grasos. De aquí nos podemos dar cuenta que las grasas de origen vegetal son mejores ya que son grasas insaturadas y fluyen fácilmente por los vasos sanguíneos.

Si decidimos consumir grasas de origen vegetal necesitamos saber cuáles son las mejores.

Estas grasas también se clasifican en dos categorías: los ácidos grasos monoinsaturados como el Omega 9, componente del aceite de oliva, y los ácidos grasos poliinsaturados como el Omega 6, componente del aceite de girasol. Este último componente es proinflamatorio, es decir, que son grasas que inducen la inflamación de los órganos de nuestro cuerpo e incluso pueden desencadenar ciertos tipos de cáncer.

La siguiente gran diferencia entre estos dos aceites es el contenido de Vitamina E. Según el Centro de Enseñanza Superior de Nutrición y Dietética (CESNID) ambos la contienen pero por 100g de producto, el aceite de girasol tiene 56mg y el aceite de oliva sólo 12mg. Esta vitamina es un buen antioxidante.

Hasta aquí hemos visto que el aceite en sí es una suma de ácidos grasos pero si comparamos el aceite de girasol con el de oliva para saber cual elegimos a la hora de nuestras comidas, vemos que aunque el de girasol contiene más vitamina E, los ácidos grasos del aceite de oliva nos favorecen más que los del aceite de girasol.

Ahora bien, a estos aceites también los podemos clasificar, dependiendo de su calidad. Es evidente que el mejor aceite es el de primera mano, el primer prensado, tanto en el caso de las semillas como en el de las olivas. Cuanto más refinado menos calidad y más riesgo de componentes tóxicos.

La Legislación de la Unión Europea sólo permite comercializar las siguientes categorías de aceite de oliva:

  • Aceite de Oliva Virgen Extra: un tipo de aceite de máxima calidad obtenido directamente de aceitunas en buen estado únicamente por procedimientos mecánicos con un sabor y olor intachables y libres de defectos, sin sobrepasar un grado de acidez de 0,8 grados.
  • Aceite de Oliva Virgen: Un aceite que sigue los mismos parámetros de calidad que el aceite virgen extra en cuando a los métodos de obtención pero con la diferencia que éste no puede superar 2 grados de acidez.
  • Aceite de Oliva: este aceite es un mezcla de aceite de oliva refinado, obtenido del refinado de aceites de oliva defectuosos que no han alcanzado los parámetros de calidad anteriormente mencionados, y de aceite de oliva virgen o virgen extra. El grado de acidez de este aceite no puede superar 1 grado.
  • Aceite de Orujo de Oliva: Este aceite es la mezcla del refinado de aceite de orujo de oliva y el aceite de oliva virgen o virgen extra. El aceite de orujo de oliva se obtiene por medios físicos o químicos de los orujos resultantes de la molturación de la aceituna.

 

Para concluir, el Aceite de Oliva Virgen Extra Bio es una muy buena fuente de grasa vegetal, la mejor diríamos nosotros, pero si preferís el aceite de girasol, os recomendamos que también sea Virgen Extra Bio para tener la seguridad de que la fuente de la que proviene ha sido muy poco alterada y con todos sus componentes naturales.

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